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Cuando afirmamos: “Yo no sirvo” por Pamela Jara Rocha

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Por: Pamela Jara Rocha escritora de la ciudad de Traiguén

Tengo absoluto convencimiento de que lo que pensamos de nosotros mismos, con el tiempo llega a ser verdad. Es decir, cada uno crea su propia experiencia. Lo importante es que todos tenemos la capacidad de negarnos a pensar y hacer ciertas cosas que pueden perjudicarnos.

 

Un buen ejemplo de esto es que la gran mayoría de las personas tiene el siguiente pensamiento: “Yo no sirvo”. La tendencia es a criticarse pensando en que no sirven para nada. Esto pasa a ser una constante, quizá porque fue el modelo que se aprendió desde muy pequeño. Se albergan culpas, miedos y resentimientos que sólo causan más problemas.

 

Si tu situación es así, primero piensa hacia quién tienes resentimiento, del cual necesitas liberarte ahora mismo. Si alguien te hizo sufrir muchísimo en el pasado, sería tonto castigarte en el presente. Pero si cambias la forma de pensar respecto de esa persona, podrás comprenderla mejor, serás libre y por lo tanto llegará el tiempo en que perdonarás. Yo lo hice con mi padre y no porque soy una persona de otro planeta tocada por algún poder especial, todo lo contrario soy de carne y hueso como tú.

 

Lo que  vemos en el exterior de una persona, no es más que un fiel reflejo de lo que hay en su mente. Por ejemplo: Si vemos a un individuo mal genio, tremendamente negativo, desaliñado, hasta sucio, eso nos da una idea de lo que hay en su interior, probablemente una serie de conflictos en sus emociones más profundas y una considerable baja autoestima. Lo más seguro es que esa persona piensa: “Yo no sirvo”.

 

Otro aspecto muy importante y necesario para mejorar nuestra valía personal es no criticarnos jamás por nada. Esa actitud sólo limita el que efectuemos los cambios necesarios e inmoviliza. Las personas que se aman nunca se critican de manera excesiva ni tampoco abusan de sí mismas maltratando su cuerpo con mala alimentación, alcohol, drogas u otras sustancias perjudiciales.

 

Realízate las siguientes preguntas: ¿por qué me critico?, ¿qué tengo de malo?, ¿será tan así como yo pienso? La respuesta probablemente esté en que fuiste muy criticada en tu infancia, por eso crees que todo en ti es tan malo que no mereces una vida mejor. ¿Cómo superar esos sentimientos?

 

Estoy totalmente convencida de que cuando llegamos a amarnos, todo funciona mucho mejor: Buena salud, se tiende a normalizar el peso, obtienes seguridad, confianza y nos hacemos mucho más creativos. La vida tiene un giro sorprendente y aunque estemos ante dificultades como todo el mundo, las enfrentarás de una manera distinta. Podrás decir con  convicción: “Yo puedo”, “yo sirvo”.

 

El amarnos con nuestras virtudes y defectos es clave para una vida positiva, próspera y plena de bendiciones.