¿Por qué debemos ser cuidadosos al juzgar?

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Pamela Jara Rocha
Escritora Traiguenina

Hace unos meses atrás, una persona que quiero mucho me hizo llegar por correo electrónico algo que caló profundamente en mí y deseo compartirlo.La historia es la siguiente:

Un médico entró en el hospital de prisa después de haber sido llamado a una cirugía urgente. Él contestó a la llamada lo antes posible, se cambió de ropa y fue directamente a la sala donde se efectuaría la cirugía. Encontró al padre del niño que iba A operar ir y venir en la sala de espera.

Una vez al verlo el padre le gritó: “¿Por qué se tomó todo este tiempo para venir? ¿No sabe que la vida de mi hijo está en peligro? ¿No tiene sentido de la responsabilidad?”.

El médico sonrió y dijo: “Lo siento. Yo no estaba en el hospital y me vine lo más rápido que pude después de recibir la llamada. Ahora me gustaría que se calme para que yo pueda hacer mi trabajo”. ¿Que me calme? ¿Qué pasaría si fuera su hijo el que estuviera en esa habitación ahora mismo … estaría calmado? Si fuera su hijo el que estuviera muriendo ahora ¿qué haría?, dijo el padre enojado.

El médico volvió a sonreír y contestó: “Voy a decir lo que dijo Job en la Biblia” del polvo venimos y al polvo volveremos, bendito sea el nombre de Dios”. Los médicos no podemos prolongar la vida, estamos para ir e interceder por el paciente y hacer todo lo que esté a nuestro alcance”.

“Dar consejos cuando no estamos en esta situación es tan fácil”, murmuró el padre.

La cirugía se desarrolló por algunas horas. Después el médico salió feliz diciendo: “¡¡¡Gracias a Dios!!! ….. su hijo se ha salvado.”

Y sin esperar la respuesta del padre, el doctor muy apurado mira su reloj, sale casi corriendo y mientras se marchaba le dijo: “Si usted tiene alguna pregunta, hágasela por favor a la enfermera”.

¿Por qué él es tan arrogante? dijo el padre, ¿no podía esperar algunos minutos más para que pudiera preguntarle detalles sobre el estado de mi hijo?

La enfermera respondió con lágrimas en los ojos: “El hijo del doctor murió ayer en un accidente de carretera y él estaba en el cementerio cuando se le llamó para que realizara la operación de su hijo y ahora le salvó la vida. Déjelo ir, se fue corriendo para terminar el entierro.

Esta historia es fuerte, pero ¡¡¡qué importante lección nos enseña a cada uno de nosotros!!!. Es tan fácil criticar a las personas y creernos justos. Por eso jamás juzguemos a nadie por la mera apariencia de las cosas, porque nunca se sabe como es la vida de esa persona, ni lo que le está sucediendo o pasando. Al no juzgar severamente, seremos también más tolerantes con aquellas personas que muchas veces con su actitud nos desconciertan. Además lograremos mejores relaciones y nuestro espectro de las persona será mucho más amplio, mucho más matizado.

Por eso, la lección que sacamos es clara: Seamos cuidadosos al juzgar.