Traiguén dio la bienvenida a un nuevo ciclo de la vida y la naturaleza con la celebración del We Tripantu

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Una jornada intensa y llena de simbolismo se vivió en la comuna de Traiguén, ocasión en la que se reunieron personas de distintas comunidades mapuches y estudiantes de escuelas rurales, en torno a la celebración del We Tripantu.

El We Tripantu o año nuevo mapuche, es un día especial para festejar el tiempo en que los árboles vuelven a la raíz buscando abrazar la tierra, tiempo en el que los ríos se duermen esperando la primavera y tiempo para la renovación del mar, para que los animales muden la piel y para que las personas renueven su compromiso con la tierra.

Temprano en Traiguén comenzó la ceremonia en torno al año nuevo de los pueblos originarios. Insertos en un ambiente natural, el alcalde, Ricardo Sanhueza Pirce, junto a la machi, Lonko y dirigentes mapuches de la comuna, realizaron oraciones en torno a un canelo en el que agradecieron por la salud, el trabajo y el alimento.

En ese contexto, el alcalde de Traiguén, Ricardo Sanhueza Pirce, destacó la iniciativa la que permite preservar la cultura, al respecto señaló que “realizamos esta ceremonia en un lugar emblemático para el pueblo mapuche, sin duda fue una bella iniciativa, la que fue producto de un trabajo en conjunto donde todos colaboraron  para que esto resultara de la mejor manera posible, ya que como municipalidad buscamos relevar esta fecha tan importante”.

Por su parte, Juan Pichún, Lonko de la comunidad Temulemu, señaló que “la ceremonia fue muy linda para todos las comunidades que participaron y también para las autoridades del municipio, esto para nosotros tiene un significado espiritual, de renovación, del término de un ciclo de la naturaleza y el comienzo de otra. Y por lo tanto esta ceremonia se trató de eso, de dejar de lado las malas energías y de aquí en adelante construir una sociedad nueva, más justa, sobre todo en Traiguén donde gran porcentaje de la población es mapuche”.

Conjuntamente con todo lo desarrollado, se invitó a los asistentes a compartir un almuerzo, por otra parte los hombres, jugaron al palín,  uno de los juegos típicos de esta cultura.