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Transfieren Tecnologías para la Pequeña Agricultura de las ciudades de Traiguén,Victoria y Curacautín

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La transferencia de tecnologías y su impacto en la pequeña agricultura ha sido el motor de un proyecto ejecutado por INIA Carillanca en la provincia de Malleco, y que a dos años de su lanzamiento comienza a dar frutos importantes. Se trata del programa territorial orientado al mejoramiento de la competitividad del sistema ganado – cultivo, a través de acciones de transferencia tecnológica e innovación, que beneficia a las comunas de Curacautín, Victoria y Traiguén, en la región de La Araucanía.

Este escenario INIA ejecutó cuatro días de campo, con el fin de presentar resultados y mostrar in situ la incorporación de nuevas tecnologías por parte de los agricultores. Sobre todo porque este proyecto ha permitido articular a los actores del territorio con el fin de coordinar acciones de investigación, desarrollo, gestión, innovación y transferencia tecnológica en directo beneficio de los rubros involucrados, permitiendo potenciar el trabajo de los agricultores. Las tecnologías transferidas consideran el rubro hortícola, papas y cereales, abarcando temáticas del manejo agronómico (fecha de siembra de acuerdo a variedad, control de malezas, fertilización, control de plagas y enfermedades y riego); alimentación y manejo de ganado y uso de registros productivos y genealógicos. Establecimiento y manejo de praderas, cultivos suplementarios para la producción de carne (ovina y bovina), entre otros.

En Traiguén, Curacautin y Victoria, que reunió a cerca de 200 asistentes, se mostró el trabajo que han desarrollado los productores en el rubro hortícola, con un uso eficiente del agua y un adecuado manejo de los cultivos así de los invernaderos. Además, específicamente en el área de Chufquén, comuna de Traiguén, se analizaron algunos aspectos del manejo agronómico del cultivo papas: variedades, manejo semillero, riego y control de malezas.

“Durante dos años de trabajo hemos adaptado tecnologías bajo las condiciones ambientales y culturales del territorio, de tal manera de realizar una propuesta sustentable en el tiempo. Esta intervención se proyecta a 4 años y al finalizar cada temporada se realizará una retroalimentación de la aplicación de las tecnologías y se evaluarán nuevamente las brechas a ser abordadas, modificando, en caso de ser necesario, el plan de actividades que nos hemos planteado junto a los equipos técnicos del territorio. Hemos realizado capacitaciones teóricas y en terreno, mediante visitas técnicas, días de campo, talleres, implementando sitios demostrativos para incorporar tecnologías donde los agricultores y extensionistas trabajan bajo un modelo de aprender haciendo. Estos días de campo es una muestra de lo que hemos avanzado con los predios demostrativos y el compromiso de los agricultores”, dijo Gabriela Chahín, profesional a cargo del proyecto territorial ejecutado por INIA.

Los actores más importantes

La transferencia de tecnologías y su real impacto depende en gran medida del compromiso por parte de los agricultores de hacer bien las cosas. En la medida que ellos van asimilando las herramientas entregadas, mejoran la forma de gestionar el campo y por extensión su calidad de vida.

Nolfa Guiñez es una productora del sector Tropezón en Curacautín, donde actualmente INIA cuenta con un predio demostrativo y quien confirma que haciendo bien el trabajo, se nota un cambio en el bolsillo. “Yo siempre trabajé en forma muy rústica, calculando si las plantas se daban bien o mal, pero faltaba experiencia y conocimiento de cómo trabajar la tierra para ser más rentable con mi cultivo, sobre todo en la calidad de mis hortalizas. Siempre he estado en este rubro, sobre todo en un espacio reducido de terreno que es mi caso. Tener la posibilidad que INIA venga y me enseñe nuevas tecnologías, para mí ha significado mejorar la calidad de mis productos, como las lechugas y ampliar la mirada para comercializar. He visto la preocupación de los profesionales de INIA, cuando se partió venían todas las semanas a verme, con mis ovejas, mis cultivos y si había algo malo orientaban. Puedo decir que ha sido beneficioso tenerlos cerca, porque ellos saben mucho y tienen la paciencia para explicar. Contar con nuevo conocimiento sobre el rubro me ha permitido mayor rentabilidad, pues lo que planté me permitirá tener un poco más de dinero, ya que uno invierte y puede sacar más recursos, como ha sido mi caso. Hoy día invierto y veo cómo regresa mi plata con intereses”, dijo.

Carillanca Territorial Malleco (3) – copiaPor su parte, José Miguel Melillán del sector Queipul en Victoria, comenta cómo ha sido su experiencia en una hectárea dedicada a hortalizas y frutales. “Desde siempre me he dedicado al campo. Antes le hacía a la miel, porque no manejaba mucha tecnología. Luego vinieron los programas como Prodesal, donde me orientaron un poco. Ahora tengo a INIA hace un año y ha sido muy importante con sus programas innovadores. La cosecha de aguas lluvia en momentos donde falta el agua es un tesoro y también los invernaderos que han sido de mucho provecho para mí con las hortalizas. Novedoso para mí el sistema de riego por goteo y el uso de cosecha de aguas lluvia, ya que usando el estanque he podido regar mis cultivos. He visto aumentar mi producción, he duplicado lo que tenía, sobre todo en hortalizas y eso significa más dinero. Esto me ayudará a ampliarme en este rubro para seguir mejorando el negocio y duplicando la plata que se gasta. Que INIA trabaje con la pequeña agricultura es muy importante, no sólo en mi sector, sino que pudiera ampliarse y llegar a todos, porque si hay innovación la gente se motiva y hace mejor las cosas. Con lo que he recibido de INIA he mejorado la calidad de vida y también mi bolsillo”, puntualizó.

El proyecto

Cabe indicar que el programa ejecutado por INIA en Malleco es financiado por la subsecretaria de Agricultura y consiste en la transferencia de tecnologías de acuerdo a las necesidades del territorio. Lo anterior gracias a un levantamiento de información y línea base generada en su minuto por agricultores, extensionistas, asesores, y otros actores relevantes del ámbito público y privado.

“La propuesta incluye a productores pequeños, medianos y grandes de manera tal de dar representatividad, integración, continuidad e impacto al programa. Por medio de este proyecto INIA Carillanca tiene presencia en el territorio, entregando el conocimiento necesario que permita mejorar la competitividad de los agricultores. Es un compromiso que hemos asumido como institución y nos pone contentos al ver resultados concretos en el campo”, puntualizó Ivette Seguel, directora regional de este centro.